Economía

Se disparó la pelea por el costo de las tarifas y el ahorro de energía

El presidente Mauricio Macri recorrió en Neuquén las instalaciones del yacimiento de gas de Vaca Muerta | Fuente: Infobae

Si necesitás traducir el complejo entramado de tensiones en torno al aumento en las tarifas, no te podés perder la última nota de Alejandra como corresponsal de Diálogo Político de la Fundación Konrad Adenauer.

El presidente Mauricio Macri visitó Vaca Muerta, una de las reservas de gas más grandes del mundo. Desde allí exhortó a los argentinos a consumir menos, como lo hacen los otros países latinoamericanos. En paralelo, los aumentos en las tarifas de luz, gas y agua generaron diferencias dentro de la coalición de Gobierno y despertó al peronismo en el Congreso.

En pleno proceso de eliminación gradual del complejo entramado de subsidios energéticos que dejó el gobierno anterior, el presidente Mauricio Macri visitó, por primera vez, Vaca Muerta junto con el ministro de Energía Juan Aranguren. Y desde allí sorprendió con un dato revelador en torno a los hábitos de consumo de los argentinos en materia energética. El primer mandatario señaló que en su país, a iguales condiciones climáticas, por ejemplo respecto de Chile, se consume un 30% más de calefacción en invierno que del otro lado de la cordillera.

Las palabras de Macri y su gesto político de visitar Vaca Muerta (el paradigma del Gobierno en materia de impulso a las inversiones extranjeras) llegó justo cuando los bolsillos de los argentinos sienten aumentos en la luz, el gas, el agua, los combustibles y el transporte público. Es parte de una secuencia de eliminación de subsidios que, durante más de una década, mantuvieron las tarifas congeladas en la mayor parte del territorio argentino. De este modo, el costo de los servicios públicos, que fue muy barato para los hogares, con los últimos incrementos ahora comprendería entre un 15% y hasta un 25% de los ingresos familiares.

En términos generales, la población entiende que la maraña de subsidios debe desarticularse; sin embargo, no todos tienen espaldas para afrontar estos aumentos. Desde que ganó las elecciones de medio término, en octubre del año pasado, el gobierno de Cambiemos decidió avanzar con el cronograma de reducción de subsidios y aumentos de tarifas para completarlo en junio de este año. Sin embargo, los reclamos por las dificultades para pagar las boletas generaron diferencias aun dentro de la coalición de Gobierno. La Coalición Cívica de Elisa Lilita Carrió y la Unión Cívica Radical, presidida por el gobernador mendocino Alfredo Cornejo, le solicitaron al jefe de gabinete Marcos Peña (PRO puro) que se reviera el cronograma y se extendieran las subas por otro año. Finalmente, Cambiemos ratificó el cronograma original para evitar, entre otras cuestiones, que los incrementos se prolonguen en 2019, un año electoral en el que el propio presidente iría por su reelección. A cambio aceptó una propuesta técnica del radicalismo que prevé el pago de las subas del gas en tres cuotas, para aquellos clientes residenciales que no puedan hacer frente de una sola vez sus boletas en el invierno.

Así las cosas, la oposición también salió a jugar su partido en el Congreso. El peronismo, que venía absolutamente fragmentado luego de la derrota electoral ante Cambiemos a fines de 2016, y en medio de decenas de denuncias judiciales que investigan por corrupción a varios exfuncionarios del gobierno de Cristina Kirchner, por primera vez intenta votar unido un proyecto de ley que dé marcha atrás en la suba de tarifas y que elimine algunos impuestos nacionales, como el IVA que se paga con las boletas. Macri ya anticipó que si esto ocurriera vetaría la eventual ley. Este debate se produce además cuando el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzo, ya anunció que abandonará su cargo a fines del año próximo. Las versiones sobre el alejamiento de esta pieza clave del oficialismo en la negociación parlamentaria apuntan a diferencias irreconciliables con el jefe de gabinete.

La pelea por las tarifas parece que recién comienza pero desde la Casa Rosada sostienen que avanzarán en su postura y, tal como pasó a fines de año con la polémica reforma previsional, estarían dispuestos a pagar el costo político de mantener los aumentos y de forzar, de paso, a los gobernadores a bajar impuestos provinciales que también se cobran en las mismas boletas. Sería un modo de llevarlos a reducir el déficit fiscal que dijeron que bajarían en el paco fiscal de diciembre pasado pero que, en la práctica, muy pocos gobernadores están cumpliendo.

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